Una de las mejores maneras de combatir el frío, y con ello prevenir resfriados y gripes, es a través de nuestra alimentación. La ingesta de alimentos calóricos nos permite acumular reservas de energía que nuestro organismo usará para mantener nuestro calor corporal.
Entre los alimentos que destacamos estarán las sopas y caldos, que además de ayudarnos a entrar en calor, hidratan nuestro organismo ayudándonos a mantener nuestra temperatura corporal. Cabe destacar que también las sopas, sobre todo las que incluyen pollo, ayudan a prevenir infecciones respiratorias gracias a sus propiedades antiinflamatorias.
En las épocas de frío gastamos más caloríos, por ello que en invierno las comidas tradicionales (guisos, sopas, cocidos…) sean hipercalóricas no es casualidad.
También es especialmente necesaria la vitamina C durante los meses invernales, una vitamina esencial para que nuestros cuerpos se defiendan de ataques de virus y bacterias que son más frecuentes con la exposición al frío y los cambios de temperaturas. Por todo ello, deberíamos incorporar en nuestras dietas alimentos altos en vitamina C (naranjas, mandarinas, kiwis, fresas, etc.).





