
Con el aumento de las temperaturas, llegan las temidas olas de calor y los peligrosos golpes de calor. Se considera un golpe de calor cuando la temperatura corporal rebasa los 40ºC. Estos afectan principalmente a personas que realizan un trabajo físico intenso, ancianos, niños pequeños y enfermos, pudiendo tener graves consecuencias en todos los casos.
Algunos consejos para evitar un golpe de calor son:
- Ir a un lugar fresco y aireado, por ejemplo edificios con aire acondicionados, si estás en la calle y notas mareos o cansancio excesivo.
- Llevar protegida la cabeza y ojos con sombreros, gorras, pañuelos o gafas de sol.
- Llevar ropa adecuada que permita la transpiración y aflojar en caso de síntomas.
- Evita la exposiciones prolongadas al sol, sobre todo durante las horas de más calor del día (de 12:00 a 16:00).
- Evita las comidas pesadas y de digestión difícil.
- Hidrata bien tu cuerpo, sobre todo bebiendo abundante agua y bebidas isotónicas.
Por último, decir que hay que prestar especial atención a los ancianos y a los niños menores de 3 años ya que son especialmente vulnerables.





