Si por una cosa es conocida la Equinácea es por su efecto preventivo de gripes y resfriados, y la reducción de sus síntomas, siendo ideal su uso en estos días de frio de invierno.
La equinácea ha sido usada durante siglos por los indios nativos de Norteamérica para todo tipo de remedios fitoterapéuticos, como aliviar el dolor de muelas o curar las mordeduras de serpientes. De ellos paso a la cultura occidental convirtiéndose desde entonces en el estimulante del sistema inmune más importante en la fitoterapia occidental, siendo seguramente la planta más eficaz en aumentar las defensas y luchar contra todo tipo de infecciones gracias al estimulo de producción de macrófagos, linfocitos T y células encargadas de combatir infecciones (ya sean por hongos, virus o parásitos).
La eficacia de la equinácea está demostrada por numerosos estudios científicos que la hacen indicada para todo tipo de problemas respiratorias como bronquitis, faringitis, amigdalitis, etc., así como para afecciones de piel como eccemas o dermatitis atópica.





