
Aunque todos tenemos la conciencia que en verano debemos hidratar nuestro cuerpo, queremos evidenciar que en invierno también es importante hidratarse para evitar problemas de salud, a pesar de que una menor sudoración y la sensación de frío pueda hacernos creer lo contrario.
Para el óptimo funcionamiento de nuestro cuerpo, la ingesta de líquidos para cualquier persona no debe ser inferior a los 2 litros, debiendo ser superior dependiendo de la edad y la actividad física de cada persona.
Algunas de las consecuencias más comunes de no estar bien hidratado en invierno son:
- Aumento de la concentración de la orina.
- Aparición de cálculos renales.
- Aparición de sequedad de las mucosas.
- Aumento de cansancio, decaimiento del rendimiento físico.
- Pérdida de turgencia de la piel.





