Los antibióticos no curan las infecciones causadas por virus, solamente son eficaces para combatir infecciones bacterianas.

Con este artículo queremos concienciar, en la medida de lo posible, sobre el uso imprudente de los antibióticos. Para garantizar la máxima eficacia y seguridad de los tratamientos, es preciso emplear los antibióticos solo en aquellas situaciones en las que sean necesarias y hayan sido recetadas por un médico.
Un uso inadecuado de ellos presenta principalmente tres riesgos importantes:
- Pérdida de eficacia.
- Aparición de reacciones adversas.
- Selección de microorganismos resistentes.
Este último punto hace referencia a un problema de salud pública, la aparición de bacterias resistentes supone un riesgo colectivo de primer orden, se estima que en España más de 4.000 muertes anuales son debidas a estas bacterias.
Diversos factores son los que atenúan la aparición de estos microorganismos resistentes:
- Selección natural de especies microbianas.
- Abuso en la prescripción de antibióticos.
- Errores en el diagnóstico o en la selección de tratamientos antimicrobianos.
- Dispensación de antibióticos sin receta.
- Eliminación inapropiada de restos de envases.
- Eliminación inapropiada de excretas procedentes de hospitales y explotaciones ganaderas.
- Escaso nivel de innovación.
- Incumplimiento terapéutico.
- Autoconsumo (consumo de restos anteriores o dispensación inadecuada)
Más información:
https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas16/AntibioticosUsoAdecuado.htm





